miércoles 25 de enero de 2012

SYTYCD 1: Top 16

En primer lugar quería deciros que, dado que es posible que haya lectores que no hayan visto las primeras temporadas de SYTYCD, voy a escribir las entradas de forma cronológica sin desvelar antes de tiempo los resultados finales de cada temporada, por lo que os rogaría que en vuestros comentarios tampoco los desveléis. En principio, mi idea es publicar una entrada cada semana o cada dos semanas. Espero que lo paséis bien recordando o viendo por primera vez las actuaciones.

Es difícil valorar estas primeras semanas del concurso en retrospectiva después de haber visto la evolución del concurso en todas sus facetas y después de que el éxito del mismo atrajera cada año a un número mayor de bailarines y coreógrafos, elevando así su nivel. Como cabía prever al tratarse del nacimiento de un programa de formato nuevo centrado en el mundo de la danza, uno de los elementos clave era el proceso de creación de coreografías y su adaptación al nivel de los bailarines. El objetivo es alcanzar un equilibrio entre la imagen mental que tiene el coreógrafo de su creación y la capacidad de los bailarines de plasmarla en el escenario: la coreografía no puede tener una dificultad fuera del alcance de los bailarines, porque la defectuosa ejecución oscurecerá la pieza por maravillosa que esta sea, pero tampoco puede ser demasiado sencilla porque aunque la ejecución sea correcta, no tendrá impacto alguno en el espectador. En mi opinión, en esta primera semana los coreógrafos se quedaron en el segundo de los extremos y crearon coreografías, en general, simples y poco atractivas.

Kamilah (hip-hop)-Nick (jazz) (hip-hop, Marty Kudelka; Touch por Omarion): buena actuación en conjunto, en la que destacaron la sincronización y el paralelismo, pero me resultó algo fría y no consiguieron fluir de forma natural por la música. Nick se defendió aceptablemente fuera de su disciplina, aunque le faltó estilo en ciertos momentos y definir algo más los acentos musicales. Kamilah combinó pasos en los que mostró seguridad y sensualidad y otros en los que faltó definición en los movimientos.


Michelle (jazz)-Jonnis (hip-hop) (mambo, Alex Da Silva; Caravan por Eddie Torres and his Mambo Kings]): discreta actuación de dos bailarines que se encontraban completamente fuera de su estilo. Se apreció su esfuerzo por transmitir, pero faltó conexión entre ambos, sensualidad, pasión y naturalidad (además de algún fallo, como al pasar Jonnis la cabeza entre los brazos de Michelle).


Sandra (claqué)-Artem (latin ballroom) (lírico, Alex Magno; Nora por Blessid Union of Souls): las líneas de Sandra fueron deficientes y Artem plasmó una calidad de movimientos más acorde a su disciplina que al lírico, faltaron complicidad y sentimiento en la mayor parte de la actuación y la fluidez de movimientos fue mejorable.


Ashlé (jazz contemporáneo)-Jamile (hip-hop) (jive, Mary Murphy; Jim Dandy por LaVern Baker): tuvieron una actuación bastante buena en un estilo complejo. Mostraron energía y dinamismo, se entendieron muy bien en el escenario y tuvieron presencia escénica. Destacable la ejecución de las patadas laterales de Jamile, bien marcadas y suficientemente amplias. Lástima el desequilibrio en la pose final.


Snow (latin ballroom)-Allan (hip-hop) (hip-hop, Marty Kudelka; Touch por Omarion): Snow careció de estilo, expresividad y calidad de movimientos, mientras que Allan se mostró más cómodo, con mejor estilo (como cabía esperar), pero en ningún momento hubo complicidad y la actuación en conjunto fue aburrida.


Melissa (jazz)-Ryan (break) (mambo, Alex Da Silva; Caravan por Eddie Torres and his Mambo Kings): sorpresa positiva por estar ambos fuera de sus estilos; correcta ejecución de los trucos y acrobacias, muy buena actitud, aunque en ocasiones los pasos se notaban demasiado pensados.


Destini-Blake (contemporáneos) (lírico, Alex Magno; Nora por Blessid Union of Souls): buena ejecución técnica de la coreografía, en la que destacaron las piruetas de Blake, pero eché en falta más sentimiento y complicidad en la ejecución.



Melody-Craig (líricos) (jive, Mary Murphy; Jim Dandy por LaVern Baker): buena actuación en general, equilibrada, aunque faltó energía en diversos pasos.



Las parejas nominadas por el jurado fueron Sandra-Artem, Michelle-Jonnis y Snow-Allan, decisión con la que coincido. Los seis bailarines tuvieron la posibilidad de bailar solos creados por ellos para intentar ser salvados por el público.

Muy pobre la actuación de Michelle, atropellada y con muy baja calidad de pasos.


Allan mostró estilo, musicalidad y fluidez en una actuación correcta.

Artem exhibió su dominio de los bailes de salón, demostrando técnica y presencia, pero en este estilo la ausencia de una pareja merma enormemente la vistosidad del baile.


Sandra presentó un trabajo de claqué correcto, pero sin momentos que llamaran la atención.


Jonnis mostró una llamativa escasez de recursos.


Finalmente, Snow presentó también un trabajo de bailes de salón, aunque más frío que el de Artem y con el mismo problema.


Los bailarines masculino y femenino que menos votos recibieron del público y que, por consiguiente, fueron eliminados fueron Jonnis y Sandra.

sábado 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

En primer lugar quería deciros que siento haber descuidado el blog últimamente, pero he estado dedicado a otros proyectos y no he tenido mucho tiempo. Retomando los comentarios de la entrada anterior, he estado viendo los links que me enviásteis y he observado que, salvo la primera temporada de SYTYCD, todas las demás parecen estar completas. Así que en breve comenzaré a comentar las ediciones previas de SYTYCD. La primera temporada la comentaré de forma muy resumida (por la falta de vídeos), pero las siguientes las comentaré semana a semana. Espero que participéis con vuestros comentarios y votaciones y que disfrutéis con ello.

Os deseo a todos una Feliz Navidad con la esperanza de que el próximo año os traiga a vosotros y a vuestros seres queridos salud y felicidad.

Os dejo tres vídeos que espero que os gusten.









lunes 19 de septiembre de 2011

SYTYCD y la crítica profesional

The New York Times publicó el 4 de agosto de 2011 un artículo, So you think you can judge, que provocó cierta indignación al productor del programa So you think you can dance, Nigel Lythgoe. Ese artículo tenía por objetivo conocer la opinión de profesionales de la danza sobre SYTYCD; a tal fin, el diario reunió, para ver juntos un programa de SYTYCD, a varios profesionales con sede en Nueva York: Tiler Peck, primera bailarina del New York City Ballet; Michell Dorrance, bailarina de claqué y miembro del cuerpo de bailarines de Stomp; Dallas McMurray, miembro del Mark Morris Dance Group; Anthony Rue II, un bailarín de hip-hop conocido profesionalmente como Ant Boogie que creó un grupo de danza urbana y que ha trabajado en giras con Madonna; y Brittany Marcin, antigua componente de la compañía The Rockettes que actualmente trabaja en Broadway.

En primer lugar, los profesionales expresaron sus dudas sobre la capacidad del jurado para valorar aspectos técnicos (sus comentarios se centraron en la técnica clásica). A este respecto, y dado que hay cinco estilos básicos en el concurso (contemporáneo, jazz, hip-hop, broadway y bailes de salón), es evidente que lo más apropiado sería que en el jurado hubiera un experto de cada estilo, pero lo cierto es que solo los bailes de salón y el broadway (y, en menor medida, el jazz) están cubiertos. Personalmente considero que los jurados invitados a menudo no aportan nada y son un simple reclamo publicitario y que, como concurso de danza, sería preferible invitar a verdaderos profesionales de la danza. Pero es comprensible imaginar que, como programa de televisión, pueda ser más atractiva para un sector importante del público la presencia de personajes famosos.

Por otro lado, aunque consideraban positivo el hecho de que el programa acerque la danza a un gran público, se lamentaban de que se presentara una versión "aguada" de la danza, desperdiciando así la oportunidad de educar al público en este arte. Aunque entiendo su punto de vista, creo que es mucho menos grave la situación de lo que es en Fama ¡a bailar!, donde realmente sí que se desaprovecha la posibilidad de que el público conozca mejor la danza y aprecie el esfuerzo y la dedicación que conlleva, así como de transmitir valores importantes. En ese sentido, SYTYCD transmite ilusión, esfuerzo (casi todos los bailarines tienen tras de sí muchas horas de clases y ensayos) y compromiso. Siempre he pensado que la ilusión se demuestra con hechos, no con palabras ;). Dentro de esta crítica a la presentación de una imagen suavizada (y, por tanto, más asequible al gran público) de la danza se encuadra la crítica a los estilos elegidos: mostraron su desacuerdo con la ausencia del ballet o del claqué como estilos importantes en el programa, así como su disconformidad con el tipo de hip-hop representado en las coreografías de dicho estilo, muy light. Es evidente que la gran mayoría de los concursantes tendría enormes dificultades para poder bailar coreografías de clásico y claqué, e incluso de old-school hip-hop, y que el nivel de las actuaciones bajaría en correspondencia, pero no es menos cierto que algunos de los bailes de salón también resultan enormemente complicados para los concursantes (con las consiguientes actuaciones deficientes) sin que ello haya conducido a excluirlos del repertorio coreográfico del programa. Probablemente lo ideal sería que cada semana cada concursante bailara por un lado una coreografía de su estilo, para poder demostrar sus aptitudes y ofrecer actuaciones sobresalientes, y por otro una coreografía de otros estilos (incluidos el ballet, el claqué y el hip-hop más clásico) para poner a prueba su potencial en cuanto a versatilidad y capacidad de adaptación a otros estilos. Coincido especialmente en cuanto a las coreografías de hip-hop, en general demasiado sencillas, homogéneas y asequibles para cualquier bailarín, perdiéndose la oportunidad de disfrutar de la gran riqueza y variedad de subestilos del hip-hop.

También criticaron aspectos "televisivos" del programa, como las lágrimas de concursantes (y jurado) tras alguna actuación, que consideraron inapropiadas para un profesional de la danza y que les llevaba a cuestionar su capacidad para llegar a ser profesionales. Coincidieron en afirmar que los concursantes no podrían dedicarse profesionalmente a la danza en Nueva York. Con respecto al detalle de las lágrimas (¿quién contrataría a alguien que llora cada vez que baila una pieza emotiva?, planteaban), se podría dudar de la sinceridad de las lágrimas de una profesional como Lady Gaga y considerarlas un elemento artificial que responde a la faceta de programa de televisión, y no a la faceta de concurso de danza, con el fin de ganar audiencia, pero no creo que los concursantes finjan esas emociones justo después de sus actuaciones. Creo que, a este respecto, los profesionales no contextualizaron la situación: se trata en la mayoría de los casos de bailarines sin una experiencia importante, que se encuentran en momentos de gran tensión por no fallar (ya que en SYTYCD el nivel de las actuaciones suele ir paralelo al destino de los concursantes, no como sucede generalmente en Fama) y que se encuentran expuestos a la crítica de millones de personas. Además, sería criticable el hecho de que las emociones de un bailarín afectaran a su actuación, pero en este caso el "desbordamiento sentimental" tuvo lugar después de la actuación, por lo que no lo considero un factor relevante. Pero más allá de ese detalle, es cierto que la probabilidad de que los concursantes de SYTYCD consigan trabajos en compañías de danza son muy pequeñas, como demuestra la trayectoria de la mayoría de ellos. No obstante, hay excepciones: Danny Tidwell fue bailarín del American Ballet Theater y del Complexions Contemporary Ballet, Mark Kanemura es bailarín del cuerpo de baile de Lady Gaga, Alex Wong ha bailado en el American Ballet Theatre y en el Miami City Ballet (en este como solista)... En cualquier caso, no debería ser descubrir a futuros profesionales el objetivo "filantrópico" del programa (aparte del evidente objetivo comercial de cualquier programa de televisión), sino el de difundir el arte de la danza y conseguir que un mayor número de niños y jóvenes la practiquen, objetivos que sí está cumpliendo. Así, los profesionales coincidieron en atribuir al programa un papel de punto de partida hacia una implicación más profunda en la danza, motivo por el cual todos ellos estarían dispuestos a aparecer como invitados en él para promocionar sus respectivos estilos.

Un elemento de crítica, con el que coincido plenamente, es el del abuso de saltos, splits y trucos, elementos visualmente atractivos pero que en ocasiones convierten las coreografías en ejercicios gimnásticos. Esos elementos, y su capacidad para realizarlos, son importantes, pero tienen que tener su momento y su sentido. Entiendo que generalmente son una forma de los coreógrafos de permitir a los concursantes asombrar a un amplio sector del público con esas acrobacias y de ocultar sus deficiencias.

Criticaron también el aspecto de la realización en las coreografías (estoy de acuerdo en que, en muchas ocasiones, esta no permite disfrutar adecuadamente de los dúos). Pero su mayor preocupación era la orientación comercial que estaba tomando el mundo de la danza. Para ejemplificarlo, comentaban que la mayoría de los alumnos de las escuelas de danza se sentirían mucho más emocionados de recibir una clase de un concursante de SYTYCD que de reputados profesionales. Creo que esa cuestión forma parte de un elemento más global que es la enorme relevancia de la televisión como generadora de ídolos y la desproporcionada relevancia de ciertos campos en comparación con otros. Si en un colegio haces una encuesta preguntando a los niños quién preferirían que fuera a hablar a su colegio, Iker Casillas, Nacho Duato o Pedro Duque, no creo que haya duda de quien sería el elegido con una mayoría aplastante. Pero este es un tema demasiado complejo como para tratarlo aquí de pasada. Es evidente que el objetivo no solo es aumentar el número de practicantes y aficionados a la danza, sino también educar en este arte y difundir el fascinante trabajo de los grandes creadores y bailarines pasados y actuales.

Finalmente, resaltaron la escasa relevancia de las coreografías, ninguna de ellas digna de recordar en su opinión. A este respecto, creo que el programa a lo largo de cada edición muestra trabajos realmente buenos, como algunos de los creados por coreógrafos como Sonya Tayeh, Mia Michaels o Wade Robson, por poner algunos ejemplos.

miércoles 24 de agosto de 2011

SYTYCD 8: Conclusiones

Para concluir el comentario de la octava edición de SYTYCD, estos son los "premios" del blog.

- Bailarín (lectores): Melanie (45%), Sasha (22%), Marko (14%), Caitlynn (11%), Jordan (2%).
- Bailarín: Melanie, seguida de Sasha y, a continuación, Marko. Otros bailarines que han tenido una actuación global destacada han sido Clarice, Jess y Caitlynn.
- Contemporáneo: Melanie. A continuación, Sasha y Marko. Notable trabajo también de Caitlynn, Mitchell, Clarice y Jordan.
- Jazz: Sasha. Después, Melanie y Marko.
- Hip-hop: Sasha y Melanie.
- Broadway: Jess. Sobresaliente también Melanie.
- Ballroom: Iveta. Destacable también el trabajo de Caitlynn.
- Coreógrafo: Sonya Tayeh, que ha creado diversas piezas muy interesantes de jazz y contemporáneo. Hay que resaltar también el trabajo global de Tyce Diorio, con trabajos atractivos en contemporáneo, broadway y jazz.
- Coreógrafo de contemporáneo: Travis Wall (Turn to stone, Brostjor). Muy buen trabajo también de Dee Caspary (Skin and bones), Mandy Moore (Total eclipse of the heart), Sonya Tayeh (I know it's over), Tyce Diorio (Fool of me) y Justin Giles (Prague). Os adjunto el enlace para ver la coreografía de Prague por Justin Giles & Soulscape.
- Coreógrafo de jazz: Sonya Tayeh (Game on, Raise your weapon, The Gulag Orkestar).  Resaltables también las piezas Another one bites the dust de Mandy Moore y That's life de Tyce Diorio.
- Coreógrafo de hip-hop: sin alcanzar un gran nivel, quizá los mejores trabajos han sido los de NappyTabs (Break ya neck, Roman's revenge, I got you). Interesantes trabajos también de Christopher Scott (Misty blue, Just the way you are).
- Coreógrafo de broadway: Spencer Liff (Please Mr. Jailer, Love story). Destacable también el trabajo de Tyce Diorio en Me and my baby.
- Coreógrafo de ballroom: Miriam Larici y Leonardo Barrionuevo (Malajunta).

Finalmente, diversas reflexiones sobre los concursantes y el concurso. El casting masculino era mejorable, ya que tres de los concursantes parecían tener una versatilidad muy limitada (Wadi, Robert y Chris) y tampoco demostraron ser sobresalientes en sus estilos. La asignación de las parejas y las decisiones del público y el jurado han impedido comprobar el potencial que se intuía en bailarines como Miranda, Missy, Nick o Ashley, cuya evolución en el concurso podría haber sido interesante. Tampoco Iveta tuvo ocasión de demostrar si, además de ser una extraordinaria bailarina de ballroom, podía desenvolverse bien en otros estilos. Los otros doce bailarines sí tuvieron oportunidades de mostrar sus aptitudes.
- Ricky: su mejor estilo en el concurso fue el contemporáneo, pero fracasó en hip-hop. En los otros estilos estuvo discreto, con un problema general de expresividad y transmisión de emociones y sentimientos. Tiene unas aptitudes físicas muy buenas y un amplio margen de mejora técnica.
- Ryan: bailarina muy visceral que tiene que mejorar la canalización de los sentimientos y la limpieza de movimientos. Su mejor actuación también fue en contemporáneo, y las menos destacadas las de hip-hop y ballroom.
- Alexander: bailarín con una expresividad mejorable que solo destacó en su última coreografía de jazz. El resto de su concurso fue correcto; tuvo problemas especialmente con el hip-hop.
- Mitchell: tiene mucha presencia y una línea bonita. Destacó en los dos contemporáneos; su actuación más floja fue en jazz. Tiene aptitudes para haber resaltado más en el concurso. Creo que fue valorado por el jurado con mayor rigor que otros concursantes. No tuvo suerte con las coreografías que le asignaron en el top 12.
- Jordan: rindió al cien por cien de sus posibilidades, aprovechando sus aptitudes físicas y su imagen. Su mejor actuación fue el contemporáneo de Travis Wall; las más flojas, el broadway y la rumba. En el resto de los estilos se defendió bien.
- Clarice: todas sus actuaciones en los distintos estilos tuvieron un nivel notable, tenía imagen y presencia y, sin embargo, todo ello no le valió (incomprensiblemente) el apoyo del público ni del jurado. Mereció mayor reconocimiento a su trabajo.
- Jess: excelente en broadway y con recursos para resolver satisfactoriamente los retos de hip-hop y contemporáneo. Buen trabajo en foxtrot; solo tuvo problemas con el jive y con la rumba. Gran control del cuerpo y dominio del escenario. Su principal problema en el concurso: su imagen y su personalidad.
- Caitlynn: buen concurso el que realizó, aunque muy irregular. Combinó muy buenas actuaciones en contemporáneo y en ballroom con actuaciones muy flojas en hip-hop y jazz (excepto su último jazz, sobresaliente).
- Tadd: b-boy con buenas aptitudes y una actitud segura en el escenario. Sorprendió en algunas coreografías, dada su falta de formación, la plasticidad de sus movimientos, así como su capacidad para defenderse en ballroom y para superar satisfactoriamente el reto de las coreografías grupales.
- Marko: ha realizado un gran trabajo en el concurso, con actuaciones muy destacadas en contemporáneo y jazz, se defendió muy bien en el primer hip-hop, resolvió aceptablemente el ballroom y falló en estilos no habituales como el disco y el stepping. Excelente su trabajo como pareja, ofreciendo siempre a sus compañeras seguridad y solidez, mostrando gran complicidad con todas ellas y permitiéndolas brillar. Bailarín con un buen registro interpretativo; tiene que seguir depurando la técnica.
- Sasha: excelente actuación en jazz y contemporáneo, y muy buenas actuaciones en hip-hop (con Twitch y el primero con Alexander). En los demás estilos, solo decepcionó ligeramente en el waacking y en el chachachá con Tadd. Ya he comentado anteriormente sus virtudes (presencia, imagen, fuerza, expresividad, organicidad, interpretación); como Marko, debe seguir perfecccionando la técnica.
- Melanie: excelente también en contemporáneo y jazz, sobresaliente su único broadway y notables sus actuaciones de hip-hop. Resolvió satisfactoriamente el ballroom; su peor actuación fue el disco, muy pobre. Control, precisión, técnica, línea, expresividad e interpretación son sus principales virtudes.

En cuanto al jurado, en ocasiones han mostrado de forma demasiado evidente sus preferencias, de lo cual no soy partidario. Aunque, como es lógico, en diversos casos no he estado de acuerdo con sus valoraciones y decisiones, sí lo he estado en líneas generales. Con respecto a los estilos, llama la atención que los bailes de salón (incluidas todas sus especialidades) hayan sido el estilo más representado en las coreografías, pero el menos representado entre los bailarines. Creo que deberían haber incluido a algún concursante masculino especializado en este estilo. Como comenté, deberían cuidar más la asignación de los estilos en las rondas finales, tanto para no crear diferencias de oportunidades entre los concursantes como para contribuir a que el nivel de estas galas finales sea el más alto posible. En relación con los coreógrafos, creo que adaptan excesivamente las coreografías a las características de los bailarines, introduciendo así en sus coreografías elementos fuera de lugar y/o repetitivos (extensiones de Jordan, trucos de Tadd...). Quizá el estilo que más ha decepcionado ha sido el hip-hop, en parte por la ausencia de concursantes especialistas en hip-hop y en parte por el abuso de un hip-hop excesivamente "light" apto para no especialistas. Algunas coreografías, especialmente de hip-hop pero también de otros estilos, no ofrecían a los bailarines la posibilidad de brillar, en contraste con otras coreografías perfectamente diseñadas para permitir sobresalir a los bailarines. Y, finalmente, creo que el público, en líneas generales (con algunas excepciones y al margen de los gustos personales) ha premiado el trabajo de los concursantes, algo esencial para que un concurso de esta naturaleza tenga credibilidad.

Dejo para la siguiente entrada el comentario sobre el interesante artículo de The New York Times en el que se trató el concurso So you think you can dance y al que hizo alusión un ofendido Nigel Lythgoe.

martes 16 de agosto de 2011

SYTYCD 8: Final

En la entrada anterior presenté mi valoración de los finalistas desde el punto de vista más objetivo que pude aplicar, basándome en todas las actuaciones realizadas por cada bailarín en el concurso. No tuve en cuenta los factores ajenos al concursante que son inherentes a la dinámica del concurso y que influyen en el rendimiento de los bailarines, dos principalmente: las coreografías y la pareja. En cuanto a las coreografías, no descubro nada si digo que hay coreografías perfectas para un concurso de este tipo que permiten destacar a los bailarines, ya sea por el conjunto diseño-historia-vestuario-iluminación, por la adaptación para ocultar las deficiencias de los bailarines y aprovechar sus virtudes o por ambos motivos. Un ejemplo claro es el tango de Pasha y Caitlynn: técnicamente no era un tango exigente (aun así, Caitlynn tuvo algunos problemas con los pasos más técnicos, como los latigazos de las piernas), pero la atmósfera creada, el vestuario-peinado de Caitlynn (que le daban una imagen hermosa y muy atractiva que encajaba como un guante en la coreografía) y la pareja, el fantástico Pasha, le permitieron destacar en un estilo que seguramente no había trabajado previamente. En cuanto a la pareja, no tengo ninguna duda de que el lucimiento de los bailarines hubiera sido diferente si, por ejemplo, Miranda o Missy hubieran formado pareja inicialmente con Marko (habrían brillado mucho más), si Nick hubiera sido pareja de Melanie (en este caso no por el nivel de Iveta, sino por su escaso seguimiento entre el público; gracias a los votos de Melanie habría tenido más tiempo para asentarse en el concurso), si Melanie hubiera bailado con Robert (no habríamos visto las fantásticas piezas que ejecutó con Marko) o si Marko hubiera sido pareja de Iveta (por el mismo motivo que antes, quizá no hubiera tenido tiempo suficiente para ganarse al público ni habría podido brillar en estilos como el contemporáneo).

Desde ese punto de vista "objetivo", creo que, como comenté, los tres bailarines que mejores actuaciones han tenido globalmente han sido Melanie, Marko y Sasha. Pero desde un punto de vista totalmente subjetivo, las dos personas cuyas actuaciones tenía expectación por ver cada semana eran las de Melanie y Sasha. Melanie, por su técnica, su control y su capacidad interpretativa; Sasha, por su expresividad, su presencia, su felinidad de movimientos y su danza basada en las sensaciones y el instinto. De manera igualmente eficaz, ambas parecían seguir caminos diferentes: mientras que Melanie, en un proceso más racional, se introducía en los distintos personajes y fluía por las coreografías, Sasha, en un proceso más visceral, hacía pasar los personajes y las coreografías a través de ella. Melanie era el vehículo perfecto para transmitir las ideas y sentimientos del coreógrafo, mientras que las piezas creadas por los coreógrafos eran el vehículo perfecto para expresar los sentimientos de Sasha. Son dos conceptos artísticos totalmente diferentes y ambos muy interesantes.

Con respecto a los resultados, más allá de los gustos personales (seguramente habrá muchas personas para las que el concursante más atractivo como bailarín sea Iveta, Mitchell, Jess, Caitlynn o Missy, por poner solo algunos ejemplos), no creo que puedan ponerse objeciones al pronosticado triunfo de Melanie, ya que ha sido uno de los pilares de esta edición del concurso. Otros elementos fundamentales de esta edición han sido Sasha (segunda clasificada) y Marko (tercer clasificado).

Por cierto, en la próxima entrada comentaré el artículo de The New York Times sobre el programa So you think you can dance al que Nigel Lythgoe hizo referencia. Además, incluiré los tradicionales "premios" y un comentario general de los concursantes.

Por desgracia, el nivel de la gala final no fue el que podría y debiera haber sido. No parece lógico que, de las mejores coreografías del año, ninguna (o quizá solo una) corresponda a la final del concurso. Dado que el concepto básico del concurso es la versatilidad para bailar distintos estilos, es lógico que a lo largo del mismo se ponga a prueba a los bailarines con estilos que nunca han bailado y en los que, normalmente, su máxima aspiración es sacar adelante el trabajo de manera digna, sin pretensiones de entusiasmar al público. Pero, en mi opinión, la final debería tener dos objetivos: como programa de televisión, ofrecer el mayor espectáculo posible; como concurso de danza, ofrecer las mejores actuaciones posibles y mostrar las virtudes de los bailarines. Me pareció poco acertado incluir el disco (por cierto, con una de las actuaciones de disco más flojas que se han visto en el concurso), el chachachá o el stepping. Habría sido mucho más lógico que los concursantes bailaran en los estilos en los que mejores resultados pueden ofrecer o, al menos, en estilos que ya hayan bailado con anterioridad. E incluso en los estilos que mejores resultados suelen ofrecer en el concurso, tampoco las coreografías elegidas fueron especialmente atractivas (salvo el jazz de Sonya Tayeh y, en menor medida, los contemporáneos de Stacey Tookey y Tessandra Chavez). También habría sido interesante asistir a una actuación conjunta de los cuatro finalistas. Además, hay que resaltar el desequilibrio en la asignación de las coreografías: probablemente no alteró el resultado final, pero sí podría haberlo hecho si las diferencias en el seguimiento de los concursantes entre el público hubieran sido menores. Las chicas tuvieron mucha más "suerte" en dicha asignación. Así, mientras que Melanie bailó dos coreografías atractivas de su estilo (contemporáneo), una coreografía medianamente atractiva de jazz y una coreografía complicada por el estilo (disco) y Sasha bailó dos coreografías atractivas (contemporáneo y jazz), una coreografía medianamente atractiva de broadway y una coreografía complicada por el estilo (chachachá), Marko bailó una única coreografía atractiva (contemporáneo), una coreografía de atractivo intermedio (broadway) y dos coreografías complicadas por el estilo (disco y stepping) y Tadd bailó una coreografía atractiva (hip-hop), una coreografía de atractivo intermedio (jazz) y dos coreografías complicadas por el estilo (chachachá y stepping). Con este reparto, era fácil intuir que los concursantes que más brillarían en la final serían Melanie y Sasha. Haya habido o no intencionalidad en ello, creo que deberían cuidar más estos detalles para dar igualdad de oportunidades a todos los concursantes.

Melanie-Marko (disco, Doriana Sanchez): faltaron energía, estilo y fluidez, y los portés tuvieron preparaciones demasiado marcadas y estuvieron ejecutados de forma poco limpia y algo pesada, a excepción del último. Muy floja actuación de ambos.


Sasha-Mark (jazz, Sonya Tayeh): para mi gusto, la mejor actuación de la noche, en la que, al hilo de lo que comentaba en relación con el tango de Pasha y Caitlynn, Sasha contó con una coreografía enormemente atractiva de (¡cómo no!) Sonya Tayeh, basada en la organicidad de movimientos y en esa atmósfera oscura y rara típica de esta coreógrafa, y con una pareja, Mark Kanemura (actualmente bailarín de Lady Gaga), perfecta para la coreografía. Sasha no desaprovechó estos mimbres para realizar una muy buena actuación (me encantó el porté previo al desplazamiento "en carretilla" y el propio desplazamiento). La combinación Sonya-Sasha es fantástica.


Joshua-Tadd (hip-hop, Lil' C): hay coreografías en las que, por su diseño, el trabajo conjunto es importante y una pareja fuerte puede realzar la actuación de un concursante, y otras como esta en las que, por desgracia para Tadd, el diseño presenta un "duelo" que ofrece una comparación directa. Y digo por desgracia porque la gran actuación de Joshua, pleno de fuerza, estilo y presencia, eclipsó totalmente a Tadd en el que debería ser su mejor estilo en el concurso (a falta del b-boying). Tadd en ocasiones pareció estar ligeramente fuera de música. Muy interesantes diversos momentos de la coreografía, como los pasos de suelo.


Melanie-Robert (contemporáneo, Stacey Tookey): gran trabajo de Melanie y Robert, que mostraron líneas hermosas, complicidad y coordinación, en una coreografía bonita pero previsible (en esta edición creo que ha habido coreografías de contemporáneo más originales y atractivas).


Sasha-Marko (broadway, Spencer Liff): buena actuación de ambos. En mi opinión, la coreografía habría sido mucho más atractiva en una vertiente más pícara y sensual en lugar de la vertiente cómica-caricaturesca elegida por el coreógrafo. Comenzó Sasha quizá algo dubitativa en su personaje, para ir ganando confianza durante el proceso de seducción; interesante su elegancia felina. Marko realizó exactamente el trabajo que se le exigió, por lo que pocas pegas podían ponerse a su trabajo. Creo que la crítica de Nigel Lythgoe no reflejó realmente lo sucedido en el escenario.


Sasha-Tadd (chachachá, Mark Ballas): otra coreografía desacertada tanto por el diseño como por la pareja elegida, ya que no empastaban ni por estilo ni por físico para este tipo de coreografía. El resultado en ambos casos habría sido mejor si su pareja hubiera sido otra (por ejemplo, Pasha y Jeanette, respectivamente). Al margen de las carencias evidentes de ambos en este estilo, la coreografía ofrecía pocos elementos que permitieran brillar a los bailarines, por lo que estos tuvieron una actuación discreta.


Lauren-Marko (contemporáneo, Tessandra Chavez): buena actuación en una bonita pieza de Tessandra Chavez, con momentos hermosos como el triple porté o el paso con Lauren en el suelo sujetando el pie de Marko. Buen nivel técnico e interpretativo, aunque hubo algún paso en el que faltó intención.


Melanie-Tadd (jazz, Ray Leeper): buena actitud de ambos, aunque en general faltó fuerza en los movimientos; la energía parecía estar más concentrada en la interpretación que en la ejecución. Coreografía intrascendente, especialmente por el diseño, pero también por la actuación.


Melanie-Sasha (contemporáneo, Stacey Tookey): muy buena actuación de ambas en esta hermosa creación de Stacey Tookey (preciosa la música de Ahn Trio) que se salía de los temas habituales de las coreografías del concurso (amor, desamor, desengaño...). Destacable el equilibrio ejecución-interpretación.


Tadd-Marko (stepping, Chuck Maldonado): la culminación del desastre coreográfico de la final. Una coreografía que solamente ejecutada por especialistas podría haber tenido interés, y que en ningún caso era apta para ser bailada por no especialistas en una final de un concurso. Faltaron estilo (algo mejor Tadd) y sincronización (creo que Marko se fue de música en diversos momentos).


En cuanto a los solos, tuvieron mayor preparación y dedicación por parte de los bailarines con respecto al trabajo habitual en este tipo de coreografías individuales, lo cual condujo a actuaciones interesantes. Melanie (contemporáneo) mostró sensibilidad y control del cuerpo, Marko (contemporáneo) destacó por la fluidez y la sinusoidad de movimientos, Tadd (b-boying) aprovechó su descaro, su musicalidad y sus acrobacias y, finalmente, Sasha (contemporáneo) mostró agilidad, plasticidad y organicidad de movimientos.


En la gala de resultados se presentaron dos grupales nuevas. Una de ella, una pieza de jazz de Sonya Tayeh con el top 20.


Y la otra una coreografía espectacular de claqué interpretada por Matt Flint (ganador del concurso británico), Jess y Nick (concursantes de esta edición) que mostró lo atractivo que puede ser este estilo.